El año se acaba y como siempre, nos fuimos a
Castrocontrigo a pasar las navidades con la familia. Esta vez, los protagonistas fueron la nieve y el agradable frío seco del pueblo, que hicieron de escenario perfecto para cantar villancicos mientras nos empapábamos completamente con el olor a leña y chorizo asado casero que tanto añoramos durante el año. También tuvimos momentos de profunda melancolía, recordando a la familia que no estaba presente, aunque pronto nos recuperamos con alegría, abriendo los regalos y saboreando la exquisita macedonia de frutas que mi madre siempre prepara para estas fechas. La estadía fue corta, pero hubo tiempo suficiente para recordar la niñez y jugar con la nieve, y por supuesto, visitar el famoso y muy comentado
Bar Avenida, que como siempre, fue el principal punto de encuentro de viejas amistades del pueblo.





















No hay comentarios:
Publicar un comentario