Y aunque la visita fue corta, tuvimos tiempo para
divertirnos a lo grande por el barrio, la playa, el zoo
y el puerto de Barcelona. ¡Hasta fiesta de cumple tuvimos!
Como siempre, el angelito se porto de maravillas.
Muy educado, obediente, y amable con todo el mundo, además
de juguetón, Yoel cariñosamente nos demostró cualidades
para el canto, el fútbol Y las ciencias. ¡Hasta la proxima!


